Siempre que nos dejamos llevar por nuestra voluntad, nos raptamos hacia el espacio de la subjetividad,
entonces nos autosecuestramos a cada instante porque de esa forma entramos en contacto con la prueba fehaciente del aquí y el ahora.
Escurridizas palabras para apalear los instantes de ocio que nos hacen olvidar el tiempo, cada vez que se sienta a leer termina mirando las nubes y piensa en como las formas cambiantes nos enseñan a recibir el devenir, al sumergirse en el devenir se piensa en la ilógica idea del caosmos radical.
